Pincha para ver esta obra de arte ampliadaUna Vez Pincha para ver ampliada esta maravilla del arte

(Poema de un condenado a muerte).

 

 ... una vez, cuando era ni�o

vibr� con el infantil deseo

de poder volar,

pero el tiempo me mostr�

que incluso yo estaba sujeto

a ciertas leyes,

y aprend�

que el desencanto

tambi�n maltrata

las entretelas del coraz�n.

 

... una vez, cuando a�n estaba lejos

del entierro de mi juventud,

me cre� capaz de alcanzar

alguna vez

el amor verdadero,

pero el tiempo me ense��

lo pasajero que el cari�o

puede llegar a ser,

y as� comprend�

que no siempre podremos estar

con la persona que amamos,

y que por tanto tendremos que resignarnos a amar

a quien est� con nosotros.

 

... una vez, cuando la perspectiva de la vida

se manten�a en el nivel del asombro permanente,

me sent� preparado para construir otros mundos

en el interior del m�o propio,

pero el tiempo me advirti�

que un coraz�n sin rumbo

no era lo m�s apropiado

para tal empresa,

y aprend� que deber�a usar

la fantas�a

para hacer de mi sonrisa

un paraguas...

y dejar, sin m�s, que llueva.

 

... una vez, cuando

para mi corto juicio

todo era f�cil de encasillar,

pens� con fijaci�n

que mi imaginaci�n

acabar�a de un plumazo

con todo lo indigno

e indignante;

pero el tiempo - otra vez el tiempo -,

me aclar� con luz meridiana

que el mundo real pasaba de m�

m�s de lo que yo pasaba de �l,

y aprend�

que deber�a ser rebelde,

porque la rebeld�a

es la virtud

m�s original del hombre.

 

... una vez, cuando todav�a cre�a

que re�r era f�cil,

decret� mi destierro perpetuo

del pa�s de los pantanos de la l�grima f�cil y barata,

pero el tiempo

me objet� en la cara

que nadie es inmune

al c�ncer del dolor,

y entend�

que la "gloria" de no llorar

no es m�s que la hermana idiota

de una Felicidad sin sentido.

 

... una vez, cuando el mundo ten�a

el calzado tama�o

de mi imaginaci�n,

dese� que nunca llegara el d�a

en el que alguien tuviera

que pasar la �ltima p�gina

de mi vida,

pero el tiempo me record�

que nada existir�a

si no tuviera un fin,

y as� aprend� - Carpe Diem -,

que hay que aprovechar

cada momento,

y que nadie cometi� mayor error que el que no hizo nada

creyendo que s�lo pod�a hacer

un poco.

 

Y Hoy, cuando vuelven a palpitar

en mi alma

todos aquellos sentimientos,

todos aquellos anhelos

y suspiros,

siento c�mo el tiempo

vuelve a llamar a mi puerta...

quiz�s para darme otra lecci�n.

 

Y Hoy, como el viejo soldado

que se re�ne

con viejos compa�eros,

he ido reuniendo a mi alrededor

todos los trocitos que el tiempo me ha ido arrancando

con el cincel de la desilusi�n

a cambio de peque�as lecciones.

 

Y sent�ndome ante ellos,

he vuelto a so�ar:

so�ar con el amor verdadero,

con volar, con otros mundos,

so�ar con la falta de sentido

para palabras como incomprensi�n, intolerancia,

indiferencia, injusticia, in-...

so�ar

con los que no me han dejado...

y sobre todo

con los que s� lo han hecho.

La Sociedad me ha condenado, pero s� y siento que el Ser Humano, como tal, hace tiempo que me ha otorgado su perd�n. Termino estas l�neas contemplando la belleza de mi �ltimo amanecer, el color de la �ltima metamorfosis de una naturaleza a la que una vez juro que am� con todas mis fuerzas.

Hubo alguien, una vez, que afirm� que nadie sabr� nunca de qu� materia est�n hechos los sue�os. Pero Hoy, como Ayer... y como Siempre, habr� ni�os que ser�n adultos y adultos que habr�n sido ni�os, y cada uno tendr� sus propios trocitos de recuerdos, sus ilusiones de todo tipo, sus canciones... en definitiva, la materia de sus sue�os.

Y cada uno tendr� su d�a, como Hoy lo es para m�, en el que el tiempo llame a la puerta para adoctrinarnos sobre algo m�s, para mostrarnos c�nicamente el camino de bajada de nuestra �ltima ilusi�n a cambio de otra - �necesaria? - parcela de realidad.

Pero seguro que habr� una vez, como Hoy para m�, en el que no abriremos la puerta, en el que simplemente nos quedaremos sentados, rodeados de nuestros recuerdos... y sonreiremos, y haremos un escueto inventario de todo lo bueno de nuestra vida, quiz�s el �ltimo repaso, como Hoy para m�...

Y dejaremos al tiempo fuera, llamando, mientras suenan en la memoria los ecos de aquella canci�n :

 

En mi ayer, lejano ya

en cada amanecer gozaba el despertar

viv�a sin contar las horas que se van

ten�a juventud y ganas de escribir.

 

Pero el tiempo se llev�

los sue�os que forj�,

y en ruinas convirti� las torres que elev�

neg�ndome la luz y el fuego de mi fe

segando sin piedad la ilusi�n que sembr�.

 

En mi ayer, la caridad

que hac�a malgastar mi alegre juventud

estaba confundido y hasta me cre�

que el ritmo del reloj era m�s lento para m�.

 

Andaba sin volver la vista para atr�s,

mi lema era vencer y nunca claudicar,

segu�a los dictados de mi coraz�n,

mi sola voluntad, primero siempre yo.

 

Ese ayer, lejano est�

y yo pienso que tal vez no supe aprovechar

el tiempo que se fue,

los a�os que perd�

vac�o y soledad es lo que queda en m�.

 

La llama del amor he visto consumir,

y mi �ltima amistad se niega a proseguir,

no s� por d�nde andar,

no tengo a d�nde ir,

ni mano que estrechar,

ni puerta en que pedir.

 

Hoy todo termin�,

que lejos queda ya

la fe en el porvenir y en la felicidad

recuerdo del ayer, ardiente juventud...

que ya se fue

 

(Don Diego)

 

 

 

 

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�ltima modificaci�n: 20 de marzo de 2000